Crítica: «L’elisir d’amore» en Granada

Opera World

 

31 de Enero, 2024. Federico Figueroa

Crítica: «L’elisir d’amore» en Granada

Juventudes Musicales de Granada programó dos funciones en el Teatro Isabel la Católica de Granada, poco apropiado para representaciones operísticas, con un atractivo elenco y una propuesta escénica bien resuelta por Tete Cobo. En un universo entre setentero y ochentero, con un mínimo atrezzo y apoyándose en imágenes y vídeos proyectados en la pantalla de fondo, los amoríos de Adina y Nemorino tuvieron un desarrollo sin chirriantes contradicciones con el libreto original. El colorido vestuario (José Riazzo), el adecuado diseño de iluminación (Juan Felipe Tomatierra) y el movimiento escénico de los solistas recrearon muy bien la idea de algo en la línea de las películas «Grease» o «Saturday Night Fever».

Musicalmente la obra es más exigente de lo que parece, y cuenta con una de esas arias que todo aficionado conoce. El almeriense Juan de Dios Mateos compuso un Nemorino, teatral y vocalmente, delicioso. Canta con muy buen gusto, su voz corre con facilidad y remata con agudos brillantes y sin tensiones. La navarra Sofía Esparza aúna a su atractivo físico una desenvoltura escénica notable y una voz con bien dotada en los extremos y un centro redondo, además de una coloratura limpia. Su Adina exhibió superficialidad, ternura y también la coquetería necesaria para ligarse en tres segundos al Belcore del barítono Pablo Gálvez, un sargento tan chulesco como bien resuelto, con un instrumento canoro flexible y de timbre atractivo. Como actor es también entregado y en conjunto funciona a la altura de sus colegas, como quedó patente en el estupendo dúo con Nemorino.